y era sucio
y era pecado
¡no pude asimilar que era yo!
y era yo
La culpa del acto,
el día de la eternidad.
La desnudez de la conciencia
y se pierde la consistencia,
¿Te conoces?
El vaso de licor desarma
Y el desamor bien hecho…
Que te tires sobre los abismos de otra gente
¡Qué te abraces a ti y a tus soledades!
El café y su falsa calma.
No es fácil creer
-creer en el otro-
La mayor desconfianza la tengo de mi para mí
y el tiro que te tumbó algo que jamás existió en la realidad
y Las cuerdas que ataron algo que jamás quiso sentirse libre
y el miedo que te deja a la deriva
En una mitad entre el si y el no
yo me escojo a mí
que no soy, no soy, no soy
Y por vos, qué bailo yo, qué escucho, qué veo
al delirio se le viste bonito
se le llama amor
Al cuidado se le siente especial
se llama amistad
No me dejes
y tampoco me acompañes
Entre soledad y existencia
yo soy una vida que crece y decae, como todas las demás
Estoy algo incompleta, un poco disonante y quizás algo herida.
Pero se ve bien. La vida todavía se ve bien
y la gente me pregunta, qué por qué diablos me sigo matando la cabeza contigo
la confusión: choque de ideas y variaciones, muchos caminos y ninguno te convence del todo
Tengo ronca el alma de quererte
en esta soledad llena que me ahoga;
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte
y tengo los ojos ciegos de no verte;
tengo mi cuerpo abandonado al abandono
y tengo mi cuerpo tiritando de no poder tocarte;
tengo la voz tosca de hablar con tanta gente
y tengo la voz preciosa de cantarte;
tengo las manos agrietadas de la escarcha
y tengo las manos suaves de en el cielo acariciarte